En tiempos en donde no se trata de un llamado a «ser imaginativos» (o creativos, o emprendedores, o innovadores), sino más bien de pensar la imaginación como un medio para figurarse formas de pensar y vivir la educación, y articularlas con formas de concebir la vida en común (imaginación política) y con formas concretas de la enseñanza (imaginación didáctica). La escuela abre una posibilidad de existencia a ciertas formas insurgentes de la curiosidad. Si hoy urge recuperarla, para seguir pensándola y desplegándola, es porque esas materialidades concretas salvan a los estudiantes de cierto destino obedientes o ya escritos, y porque aquellos horizontes y miradas ampliadas los salva y emancipa.
En el dossier de la UNIPE #36 sobre Escuelas de Gestión Social en 2015 decía esto del docente:
“…Si la educación no sirve para emancipar, para qué sirve. Y un maestro tiene inexorablemente que escuchar y construirse con su comunidad. No se trata de un trabajador más, tiene una responsabilidad social. Acá tienen que entregar un plus, hacer un trabajo social y aceptar que las familias tienen injerencia en nuestra escuela. Deben estar la mayor parte del tiempo en el territorio para generar una relación solidaria con la comunidad. La escuela tiene que encontrar explicaciones para entender el momento en que vivimos y tiene que tomar posición sobre la minería, los pueblos originarios, las problemáticas de género… La educación no es el ejercicio de una neutralidad profesional sino la práctica de una potencia liberadora…”
Un saludo para todxs!!!!

2 Responses

  1. Hermoso homenaje y compromiso político.
    La educación será emancipadora o no será, traerá justicia social o no será, se traducirá en empoderamiento y pensamiento crítico o no será, nos traerá momentos compartidos felices o no será.
    Muchas gracias Creciendo Juntos
    Feliz día para todxs

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